19 feb 2012

Aquellos maravillosos... profesores.

Bueno chicas, he estado pensando en nuestras personalidades y en cómo las hemos desarrollado para ser las maravillosas, estupendas y bellísimas personas que somos hoy en día.





Aparte de determinadas cosas a cada una, como a Carla el arte del maquillaje...







O a Angy el estilo más puro y auténtico de las calles Neoyorkinas...









Rachel y su amor por los niños....










O yo misma con mi mundo de abstracción maravilloso en el Zelda entre otros.














Pero mujeres, os habéis preguntado alguna vez, en conjunto... ¿qué nos ha influído?
O mejor dicho,



¿QUIÉNES son han influído, desde nuestra más tierna infancia?











Veréis, en mi opinión el principal factor de nuestras personas hoy en día son el cúmulo de las gilipolleces - en forma de experiencias - vividas juntas desde primaria. Yo creo que, en referencia a nuestras (de por sí peculiares) personalidades más el habernos conocido en un ambiente propicio (gente loca del San Javier) nos ha llegado a formar tal y cómo somos ahora.

No sólo entre nosotras, la panda, ni tampoco esos amigos tan influyentes que han marcado nuestros 20 años de vida. (O creéis que podéis haceros de aquí al resto de vuestras vidas una foto con total tranquilidad sin pensar que en cualquier momento un chalado puede ponerse en medio y semi comerse la cámara?)



Efectivamente, todas tenemos en el subconsciente a nuestro querido Hernando.






A lo que iba, yo creo que infravaloramos lo mucho que nos han marcado ciertas personas que ayudaron a nuestro desarrollo, no sólo educativo (porque todas nos acordamos de sumar y restar polinimios, jajajajajajá) sino también personal, y ésos son nuestros profesores.

¿Quién puede olvidar a Inmaculada, con su despectiva forma de mentar nuestros nombres, rascarse la oreja con la patilla de las gafas, o hacerse los mejores peinados del Sanja Beauty - Beauty Center? Pero sobretodo, lo mucho que apreciaba a sus alumnos, siempre con su paciencia y esperanza en nosotros, deseando que... pasáramos de curso y no tener que vernos más.







No sólo vivimos grandes cosas en clase, mente sana in corpore sano, y eso practicábamos con Ángel, de Ed. Física (Gimnasia).







Quién puede olvidar sus delicioso gritos, el huír de él colándonos en el vestuario de los chicos, el morir de agotamiento en el Test (3) de Cooper, el pasar castigadas cada una en una punta de la cancha las clases.
El cariño con el que nos trataba. Las ganas que tenía siempre de cogernos y.... ponernos un 10 a collejas.



Pero para collejas, nos acordamos del inolvidable Don Gonzalo. Era una persona divertida, que sabía hacer de su trabajo algo con lo que reírse día sí y día también, para ello tenía a sus alumnos y el poder de ponernos tantos ceros como le cupieran en la lista.









Pero no sólo era gracioso el tirarnos los cuadernos y mantenernos a un régimen fascista de revisiones de ejercicios, a veces la carga psicológica de sus miradas, sus cortos silencios y sus largos gritos te dejaban clavada en el sitio.





Véase el ejemplo de Raúl deambulando por los pasillos fingiendo que había ido por sus deberes, al tener la resistente
fuerza mental de fingir que los había hecho, PERO los había olvidado en su casa.



Otro profesor que no podemos olvidar es... El Burga.








¿Qué proyecto de reinserción social le llevó a darnos clases de Historia? Jamás lo sabremos. La botella de agua que nos tiró, tampoco.





En cuestiones de rabia contenida, ahí teníamos a nuestra querida (enserio) tutora, Corina, a la cuál nuestras acciones diarias la indignaban cada día.






Gracias a ella hoy podemos afirmar que efectivamente, somos esa clase de gente que prefiere quedarse tuerta mientras el otro se quede ciego, y que gritamos cada vez que vivimos una injusticia, ¡¡paren el mundo que yo me bajo!! éso, y coger los bolis y taladrar la mesa cada vez que alguien pone a prueba nuestra paciencia.



Tenía que hablar también del Elfo. Pero poco tengo que decir de él. El gif de abajo lo dirá todo.










Añadir que le gustaban las camisetas de propaganda informática y fingirse sarcástico.





El de Lengua. Aquel maravilloso profesor obsesionado con la II Guerra Mundial, los nazis, el fascismo, y de paso, pues dar clases de lengua y literatura. Pero esperad, también se le daba bien encasquetar a sus alumnos en un determinado grupo social, como los fracasados - id a poner una vela a la virgen - y los triunfadores, los de la carrera ciclista que no se caían y se dejaban atropellar, y que en 2012 sospechamos de que se dopaban. Pero todo eso que decía también lo hacía con un deje divertido, no os creáis. Yo me reía cuando decía aquello de las velas y la virgen.
Pero también tenía su parte oscura.


Y no hablo de los mocos. (Obsesión - Oh Dios mio, estoy COMO EL DE LENGUA??).




"He oído algo... nazi!!??"
Efectivamente podía ser capaz de daros un garrotazo o mandaros "a galopaaaar, a galopaaar" con su paraguas.
En los recreos se rumoreaba que debajo del abrigo no llevaba nada. (Laura inició el rumor).








Pero, no nos olvidemos de quién estaba al mando de todos y cada uno de estos profesores.




La mismísima directora.








Yo recuerdo que era entrar en clase - no se la oía, de repente se abría la puerta como por arte de magia y ella se deslizaba, brazos cruzados y mirada inquisitiva, mirando a las caras de los niños... - los cuales estábamos rígidos en nuestras sillas tratando de disimular (el qué? pues cualquier cosa).






Eso era lo que sabíamos que estaba pensando.
Eso y, "¿Quién es esa niña nueva? ¿Patricia?" mirando a Miguel Lareu.


En fin chicas, yo creo que estas personas de una forma u otra han calado profundamente en las equilibradas, fantásticas y decentes mujeres que somos hoy en día. Algo de reflexión sobre nuestra infancia y desarrollo físico (me remito al apartado, profesor Ángel de Ed. Física...) y mental.

Aunque en el mental la mayor parte de la culpa la tenemos nosotras. Por separado y sobretodo en conjunto.

Con todo el amor, vuestra amiga que os quiere.

4 comentarios:

  1. Jajaajajjaajajjajajajajajajaja madre mía.

    Nos han marcado mucho mucho mucho, para bien o para mal.

    Todavía nos recuerdo en una clase de Educación Física, con Ángel, que era una belleza dictatorial, intentando hacer OCHOS con un stick de hockey.

    Sencillo, ¿verdad? jAJAJAJJAJAJ pues parecíamos patos. Las dos súper concentradas y sin capacidad mental suficiente para hacer un ocho en condiciones.

    Ay, se te ha olvidado nuestra (adorada) Hagrida. Una vez susurré en una clase que parecía más flaca. Me miró desde la otra punta del aula y dijo; 'Escarlata que te escucho'.

    El elfo y Ángeles merecen un post aparte.

    Jose Ángel y sus fijaciones semíticas, a día de hoy le recuerdo en CADA clase que doy. Es oír 'genocidio' y verle reflejado en la pizarra. En plan Rey León.

    Y el Talo! Le tenía tanto cariño! Recuerdo firmar un test anónimo en el que ponía a parir sus clases. Qué valiente era de pequeña (seguro que no me di cuenta de que se podía entregar sin nombre)

    Jjajajajajajajaaj jo. BENDITO SAN JAVIER. Qué buenos recuerdos =)

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  2. El Elfooo! JAJAJAJAJAJAJAJAA
    La verdad es que todos nos han marcado, o por lo menos son personajes que no han pasado desapercibidos en nuestras vidas.
    Y lo triste es que si volvemos nadie se acordará de nosotras!
    Y hay muchos más personajes: paco paquete, la bulldog, el zombie... q motes más graciosos! jaajaa

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    1. Paco Paquete Paquetón. Como si viese a Marta haciendo movimientos obscenos y graciosos ahora mismo....

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  3. Conchi y su peculiar manera de mover los ojos, Don Paco ese tío despreocupado que se tocaba el paquete y sacaba la lengua cada 3 milésimas de segundo, la horse y sus galletas campurrianas, Don Julio aquel a quien perseguimos para averiguar su lado más homo (y al que sigo escuchando tocar el piano desde casa), el gordo-cabrón, las venas del brazo del zombie... hay taaaantos y taaaaantos.

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